
La educación en su continua misión de dar respuestas a situaciones que ofrecen opciones muy disímiles, sigue reuniendo alternativas que tienden a establecer una organización del conocimiento y a reinterpretar los nuevos enfoques económico- culturales que ocurren en la sociedad.
En este sentido, la tecnología es todavía vista en algunos ámbitos escolares como un elemento paralelo a la educación o cuya complementariedad solo puede darse en el plano instrumental. Es quizás por esto que el blended learning que combina la enseñanza presencial con trabajo autónomo del alumno fuera del aula, pueda haberse contemplado como una propuesta de transición hacia una comprensión de la nueva dimensión espacio-temporal como a los requerimientos de funcionamiento en tiempo real que precisan atender las instituciones.
Riesgos de educar para una sociedad inexistente
Con la llegada de las TIC han cambiado los medios en los que puede producirse el aprendizaje, pero lo inusitado es que modalidades como el e-learning no modificara demasiado las estrategias que se debían implementar (que implicaban distinguirse de pautas tradicionales de enseñanza) y mas aun, en algunos casos se limitara al modo textual en que llegaba la información, donde lo que difería era que la lectura se realizaba desde una pantalla, la eficacia era una aspiración trasladada a la personalidad del alumno y por lo general el itinerario de la programación estaba predeterminado; no se planificaban instancias que favorecieran la autorregulación del aprendizaje o procesos grupales de reflexión sobre la posterior incidencia de la educación en la sociedad. Se operaba en síntesis, con un modo jerárquico en el que primaba la información sobre la comunicación o la instrucción sobre la formación, desatendiendo a principios vitales como “no podemos educar para el vacío o para una sociedad inexistente sino para habilitar sujetos que entiendan y participen de la cultura, en la contemporaneidad de su mundo y su tiempo” (Gimeno, 2000)
Mediante una modalidad como la del b-learning, no solo se remite a seleccionar o combinar instancias de tipo presencial o virtual, con actividades de acuerdo al grupo, recursos, intereses y/o necesidades; su eficacia o funcionalidad debe estar pensada en perspectivas de “una organización en red y transversal del conocimiento y la información” (Aiello-Willem, 2004) que permita una progresiva integración de dichas estrategias.
De e-teaching al e-learning
Establecer modalidades de educación a distancia no solo requiere el empleo de Internet; en el presente la presencia de herramientas tales como el e-mail, chat, blogs, foros de discusión, etc. son recursos que permiten concurrir a una diversidad de subjetividades que participan de estos contextos.
La forma en que nos comunicamos, procesamos la información o se realizan acuerdos o negocios incluyen también el empleo de estas tecnologías, este es otro de los motivos por los cuales su asimilación en el ámbito educativo debe ser considerada en proyectos que incluyen el b-learning.
En cuanto a esta incorporación “la transformación de las formas de enseñar no se produce por la incorporación de artefactos, sino por la reconstrucción de encuadres pedagógicos de dicha renovación” (Maggio, 2000). En estas intervienen varios factores como la situación en contexto, actividad y metodología planteada, herramientas y las interacciones que se dan entre estos elementos.
El componente más significativo y determinante para producir un cambio positivo en este nuevo entramado educativo, es la figura del profesor- tutor quien en su nuevo rol de mediador y dinamizador del conocimiento, deberá poner un mayor acento en el e-learning que en el e-teaching (Gonzalez-Guzman. 2006). Más aun si se tiene en cuenta que la aspiración de suscitar aprendizajes continuos a lo largo de la vida compromete nuevas formas de enseñanza cuya consideración abarque a las NTIC.
El desafío real es que “la articulación de nuevos proyectos educativos posean la calidad pedagógica necesaria, de modo que no sean de segundo orden respecto a las modalidades de enseñanza presencial “(Área Moreira, 2002)
En este sentido aunque en la definición del b-learning muchos autores lo representan como una “modalidad de enseñanza”, el término parte del vocablo learning, lo que indica una concepción esencial: el proceso tiende a centrarse en el aprendizaje más que en la enseñanza.
A diferencia de la Educación a Distancia donde el conocimiento y su método se originaban en un ámbito individual lo cual relegaba la diversidad que posteriormente mostraría el aula o más aún, las diferentes áreas de competencias en sitios laborales, a través de este sistema híbrido con la incorporación de instancias de presencialidad, se repara en una producción que contempla al grupo, a la formación de una red social que es orientada en actitudes y destrezas. En el aprendizaje mediado por NTIC con encuentros presenciales, los miembros dependen unos de otros para orientar los resultados de aprendizaje. En este orden las estrategias del tutor serán evaluadas en su capacidad de gestión de las comunidades de aprendizaje que puedan establecerse. Estas comunidades se situan en la frontera entre las organizaciones y otras formas de organización social (Steinmueller, 2003), su subsistencia depende de los objetivos comunes y de su sistema de dependencia o relaciones que establezcan.
Será por la consideración de toda esta dinámica de variables que actualmente se asume que la mayor idea fuerza del b-learning esté sostenida por la relación sujeto-entorno, donde la consideración de los procesos emocionales, la incorporación de recursos audiovisuales y básicamente la figura del profesor como tutor y guía, sea una presencia integrada para que el alumno pueda establecer su propio ritmo de aprendizaje e ir transformandose en una autorregulación desde su proceso de formación.
Por todo lo mencionado, cabe reflexionar que es preciso instrumentar una visión estratégica para la adopción de programaciones y nuevas organizaciones internas que consideren la incorporación de estrategias que comprendan la educación como aprendizaje colaborativo, en atención a lo que señala Cabero Almenara, citando a Illena “la enseñanza y aprendizaje presencial en corto o mediano plazo acabara convirtiéndose en una enseñanza mixta” pasándose de las brick-universities (tradicionales) a las brick and click universities (hibridas)”.
Esto está lejos de entender como híbridas clases en las que utilizamos elementos como pantallas o pizarras electrónicas, por mencionar algunos recursos, sino en aquellas prácticas en las que existe una distribución del diseño, de los materiales y las tareas en que ambas modalidades se encuentran presentes y se fortalecen recíprocamente.
Bibliografía
Aiello M. Willem C. “El Blended learning como práctica transformadora” Píxel Bit. Revistas de Medios y Educación. Mayo 2004
Area Moreira M. “Problemas y retos educativos ante las NTIC en la Sociedad de la Información. Quaderns Digitals. (2002)
Cabero Almenara “Del e-learning al b-learning: nuevas acciones educativas”. http://tecnologiaedu.us.es
Gimeno J. “La educación obligatoria: sentido educativo y social”. Ed. Morata (2000)
Gonzalez J. J. Guzman C. “Algunas reflexiones en torno a la formación a través del e-learning”. (2006)
Maggio M. “El tutor en la educación a distancia”. En Litwin E. coord. “La Educación a Distancia”. Ed Amorrortu. Bs. As. 2000
Steinmueller W. “Las Comunidades Virtuales y la nueva economía”. Ed. Mansell (2003)

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