
El comienzo del siglo ha modificado por siempre nuestro estado de respuesta a través de dos impulsos fundamentales: la globalización y las TICs, principales agentes de cambio en escenarios comunes a todas las organizaciones y actividades de la vida cotidiana.
El grado de proyección en la comunicación, los lenguajes o la educación - por citar algunas áreas- junto a la aceleración de ciclos que activaron las herramientas tecnológicas, han ido transformando nuestro stock de conductas y definiciones. Nos ha colocado ante serios retos que implican ante todo evitar dar pasos en falso, en atención a los obstáculos potenciales en que fluyen, ya que su dirección, influencia o perspectivas de uso son básicamente parte de procesos socialmente condicionados.
Este diagnóstico se apoya en que las sociedades se organizan “en torno a procesos humanos estructurados por relaciones de producción, experiencia y poder” (Castells, 1997). Con estos criterios, nuestros alfiles orientados al trabajo o la materialización de una educación dinámica, continua, han necesitado un rediseño emergente para favorecer las potencialidades que reservan las TICs.
Husos (temporales) y Costumbres
La presencia de una PC en el escritorio significó en principio la llegada de un utilitario más. La linealidad que presentaba poco más de una decada atrás el software lo diferenciaba apenas de un texto,la computadora ocupaba un lugar más administrativo que cultural, no exteriorizaba el potencial de prolongar un mundo cognitivo. Faltaba esa conversión de "tecnología a medio" que señalaba Postman (2006) y la transición sobrevino dándole lugar a la experiencia.
Las posibilidades de interacción al comunicarse y la búsqueda de información incidieron en la cadena de valor que comenzó a otorgarle mayor densidad a su empleo. Junto a esto se alistaron nuevas filosofías y una mirada "contingente" de la región latinoamericana donde destacaba una inequidad estructural en la que incidían las TIC marcando una brecha digital conflictiva y palpable. En efecto, las nuevas tecnologías albergaban un modelo vestido con metáforas productivas, insoslayables y misteriosas, como cada vez que surge ante nosotros una muñeca rusa. Frente a estas crisis que interrogaban la propia identidad humana Alain Touraine (1999) proponía abordar la comunicacion multicultural y la atomización del conocimiento mediante una "escuela del sujeto" que tuviera como eje el reconocimiento del Otro y una alfabetización mediatica ética.
Un dos tres, probando
Las herramientas tecnológicas fueron llegando en lo personal sin compulsividad, pero poco a poco no solo modificaron estantes sino el propio territorio interior. Desde lo laboral (farmacia) se sumaron PCs, central telefónica, posnet, fotocopiadora, etc.: lo funcional, con un aumento en eficacia mediante el traspaso a la validación y auditoria sanitaria en línea. También arribaron otros utilitarios (como tensiómetros/glucómetros/ balanzas digitales) que introducían nuevas prácticas de uso fomentando un consumo selectivo, ante lo cual surgía una nueva conducta y conceptualización de la realidad tras-consumo.
En el contacto académico de posgrados (UMSA, CEMIC, UAI) se notaba al mismo tiempo un mecanismo de integración como de fragmentación. De una formación basada fundamentalmente en lo disciplinar e instructivo, transitábamos hacia el binomio aprendizaje enseñanza, con una estructura que gradualmente introducía medios y tecnologías en la ya perceptible Sociedad de la Información, asentada en un lenguaje visual-icónico-simbólico que permitía una visión más poliédrica y descentrada.
Había retroproyectores conviviendo con pizarras, una cátedra dedicada a la Educación Virtual (UMSA, hallazgo curricular). Observaba docentes con sus documentos textuales girando a audiovisuales, punteros electrónicos, actividades en red, etc. Un poco mas acá, en la carrera de Periodismo, transitamos por una alfabetización mediática en estudios de radio, diarios, TV, generándose un aprendizaje ligado a la gestión de la información, arrimado a la investigación de fuentes y más creativo, autónomo que preceptivo.
Fueron experiencias de contacto con recursos instrumentales novedosos, necesarios para la Comunicación de la Ciencia pero que no reflejaban una realidad coexistente en otras instituciones, asequible a todos.
Internet fue conmoviendo progresivamente la lógica de las operaciones infocomunicacionales en los niveles institucionales, realzando el valor del capital humano a formar. Aunque como señala Gros, (2004) “no siempre el uso de la tecnología conduce a la innovación y la reflexión sobre el aprendizaje” que implica. Esta tendencia se percibió en estructuras colegiadas donde no procedía un debate respecto a cómo gestionar esta diversificación de horizontes, se traducía en una preservación de lo conocido, dilatándose en un anacronismo en los estilos de aprendizaje y en una apertura inteligente al cambio.
El cambio ha sido vertiginoso, el diagnostico sociológico de Castells es que padecemos “esquizofrenia entre función y significado”. Las TICs son herramientas, no sólido arquetipo, son parte de un encastre donde queda tela para salvar agujeros negros de intencionalidad y acción.
Toda competencia (desarrollo) de grado superior mediada por lo técnico no debe relevar al hombre. Levis evoca valores libertarios, promesas atribuidas a las TICs que con la promoción de Internet acabaron presentadas en sociedad como un enorme shopping o herramientas prodigiosas de progreso y prosperidad. Su mapa en la divergencia sin embargo no ha dejado de revelar brechas, “mi paso ha retrocedido cuando el de ustedes avanza, el arco de las alianzas ha penetrado en mi nido…”.
Finalmente creo que los paradigmas tienen capas tectónicas próximas y que todo aprendizaje en su paréntesis vibratorio de la Historia, es transición. En esta telúrica escena es donde Castells debe observar los cambios de valores y significados “en un mundo donde disminuye el espacio para los analfabetos informáticos, para los que no consumen y para los territorios infracomunicados”, aun más. Y con ello sobreviene la calificación/ estratificación de recurso humano mientras que la Educación-Comunicación-Ciencia debe atender a un humano con recursos.
Un análisis subjetivo no deja de ser epidérmico. Las tecnologías seguirán sorprendiendo por su capacidad de reciclaje: sus características medulares son la metamorfosis. Ya, cuando apretemos las teclas, ellas mismas nos notificarán su siguiente aptitud, ¿cuál será nuestra posición?
La educación debe ayudarnos a acertar estas y otras tantas respuestas, a comprender las relaciones competentes-corporales que se despliegan en torno a la creación de objetos y a respaldar que “no hay caminos exclusivos, sino inclusión de caminos” (Ibáñez, 1994).
Bibliografía
Castells, Manuel (1997). Capítulo 1: "La revolución de la tecnología de la información" en La era de la información. Tomo I. Ed. Alianza. Madrid.
Gros, Begoña (2004). “De cómo la tecnología no logra integrarse en la escuela a menos que…. cambie la escuela “. Jornadas Espiral. Barcelona
Ibáñez, Jesús (1994) “Por una sociología de la vida cotidiana”. Madrid. Siglo XXI
Levis, Diego (2004) “Modelo para armar” Univ. Javeriana. Nª 44. Bogota.
Parra, Violeta. Canción: “Volver a los 17”.

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