sábado, 28 de junio de 2008

El Nosotros en la Educación


Los procesos de apertura y descentralización de la Información y el Conocimiento apoyados por las NTIC han expuesto la necesidad de encontrar un eje que se extienda de la mano de la educación, confiriendo a las personas un papel central en las decisiones sociales y ecuaciones del cambio.
Su configuración adopta varios nombres, entre ellos, Arquitectura de la Participación, la cual despierta expectativas y ambivalencias. Será que durante siglos los seres humanos nos ocupamos en sostener filosofías que situaban en territorios distantes a la educación y la tecnología.
Bajo este universo mediático se interrogan diversos polos en búsqueda de un espacio común, estableciéndose niveles de comunicación para el uso inteligente de la información disponible, siendo el principio transversal la idea de “cooperación y empowerment del conocimiento mediante su colectivizacion”. (Planeta web 2.0 cap 2).
Internet es contrapuesto a lo homogéneo, al contenido encapsulado e inmóvil. Su dinámica cuando es formulada con una intencionalidad pedagógica, empuja al individuo a resituarse en lo expansivo y a buscar su identidad junto a Otros mediante herramientas y fenómenos productivos de comunicación.
Pero, ¿qué hace diferente a las NTIC de otras tecnologías? Básicamente la transformación de tradiciones, objetivos, roles y procesos culturales. Como sostiene Castells “la tecnología coadyuva a mutaciones de largo alcance, incluso antropológicas y en los modos de circulación del saber”.
Esto se percibe mediante la eficacia de sus aplicaciones, donde existe una relación significativa entre conocimiento y aprendizaje intercreativo, manifestados por tres fenómenos claros: el aprovechamiento de la Inteligencia colectiva, el Crowdsourcing – mas aún, el courseware- y la gestión de folksonomías (Anderson, Ideas Web 2.0) que tienen al individuo (usuario) como valor estratégico en el proceso social de intercambio con Otros, interviniendo como principal productor de información, receptor, consumidor y enlace de expresión del desarrollo de nuevos formatos de uso libre.
De todos modos, si bien formatos como Blogs, wikis y colaboratorios siguen ganando espacios que eran privativos a estructuras y corporaciones, potenciando una bisagra entre lo individual y lo plural por el uso de la información con fines públicos y sociales (por ej. en sectores críticos como salud, ciencia y educación), la realización de un Nosotros no deja de ser algo frágil en su articulación.
En torno a esta dinámica, Pierre Levy plantea que “colectivo no es sinónimo de masivo o uniforme” (Inteligencia Colectiva, 2004). Quizás la idea que este autor ofrece, es que nuestra participación adquiere representatividad cuando con estos recursos creamos espacios deliberativos, plurales, no solo exposición. Se entiende que las herramientas habilitan iniciativas y necesidades transversales que benefician medios para comprenderse y orientar un intercambio democrático, pero también exigen el replanteo de nuestros roles tanto en el acceso a su uso como en la intervención de su diseño. <
Esto involucra entender que hay una lógica cultural que está en juego y cuestiona qué conductas y acciones emprendemos como usuarios, público, comunidad y en definitiva, ciudadanos. Son hechos positivos la descentralización e información inmediata pero en la gestión con tecnología no importa tanto tener estos datos como establecer criterios sobre el conocimiento-valor que reservan.
Cuando discutimos sobre Brecha Digital entonces, no debemos hacerlo únicamente por el acceso primario o la presencia-ausencia de NTIC en nuestro trabajo, casa, país o institución, tenemos que pensar en culturas que proyecten con qué procesos e ideas acercaremos los polos del conocimiento y de la incertidumbre en lugar de esperar a que las tecnologías lo hagan por nosotros.
Bajo esta concepción es importante comprender que “las democracias reales están definidas por competencias y capacidades para comunicarnos entre todos” (Molinuevo, 2006). Quienes pueden brindar un marco a esta cyber-accion son aquellos grupos e instituciones que consigan sostener un compromiso a largo plazo en procesos de diversificación, colaboración cooperativa y básicamente en los necesarios mecanismos de inclusión.
La escuela-academia a través de la educación sigue siendo el portal de esta nueva construcción interactiva, a pesar de los signos de crisis que la sacuden. Hoy y hacia el futuro debemos encontrar no solo una agenda edupolítica sino un cuerpo de ideas preparadas a comprender desde sus agentes (individuos-curriculum vivo-equipos- institución) fenómenos grises como el discurso único y la orfandad en el aprendizaje. Esto último, referido a experiencias netamente individuales y aquellas que derivan el no tener del acceso por el no ser. En una realidad sin equidad la construcción del Nosotros es el verdadero desafío de la mediación pedagógica con tecnología.
Aun hay muchos intereses para que procesos, asistencias y productos de la Investigación, Ciencia y Desarrollo brinden solidaria consistencia a la red. También hay signos positivos de investigadores y científicos que abren sus blogs o comparten servicios alejándose de estructuras cerradas en sus fines. Igualmente hay aperturas en medios que dialogan y se nutren críticamente mediante ideas y análisis de usuarios.
En la relación pedagógica alumno-profesor es crucial una fuerza colectiva que contribuya a negociar este aprendizaje o a crearlo. Como esta sinergia no puede quedar en el deseo, las NTIC deberían ser incorporadas al aprendizaje en forma progresivamente física (contar con recursos) como conceptualmente (desplazar una visión instrumental por una integral) en todo el proceso educativo.
La construcción del Nosotros es trabajada hoy con una idea fuerza: la intercreatividad (Planeta Web 2.0, Cap. 2): desde la educación pueden crearse espacios para hacer de cada micro-colectivo un espacio con identidad y capacidad de gestión para que exista una mayor cercanía a la comunidad, que es donde se necesita atender necesidades múltiples. Al igual que vivimos en una etapa de convergencia tecnológica, los individuos comenzamos a transitar un camino de integración progresiva que parte de un Nosotros fragmentado, incierto y diverso.
Queda trabajar desde las relaciones pedagógicas (alumno-docente-red familiar—institución: curriculum) una nueva matriz que pueda responder con sistemas asociativos y de adaptación a las relaciones humanas, ya que aún hay demasiados mundos al margen de la educación y existe una realidad también anterior a ella.


Bibliografía
Anderson, Paul: “Seis ideas que subyacen en la web 2.0"

Castells Manuel: “La Era de la información". 2001

Cobo- Kuklinsky: “Planeta Web 2.0. Inteligencia Colectiva o medios fast food”. 2007

Levy, Pierre: “Inteligencia Colectiva” . 2004

Molinuevo, Jose Luis: “De utopias digitales a utopias limitadas”. 2006

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